El inicio de la vida sexual de los jóvenes mexicanos, según el Instituto Mexicano
de la Juventud (IMJ), refleja que 73% de los hombres y 70% de las mujeres han tenido una pareja entre los 15 y 19 años de edad y, 77% del total ha iniciado su vida sexual antes de los 19 años; mientras que en EU comienzan a menor edad.
Ante tales evidencias, lo mejor que podemos hacer los padres, además de infundir principios morales a los hijos, es hablarles acerca de protección en pro de evitar un embarazo no deseado y enfermedades de transmisión sexual que pudieran costarles la salud y hasta la vida. Porque, en general, los jóvenes piensan en muchas cosas, pero no en las posibles enfermedades transmisibles por contacto sexual, como tricomoniasis, clamidiasis, candidiasis o moniliasis, gonorrea, sífilis, chancro blanco, herpes simple genital, condilomatosis, hepatitis virales y síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
Hay diversos métodos anticonceptivos, y siempre es recomendable acudir al médico antes de elegir el más conveniente. Los más usados son: hormonas orales e inyectables, implantes,
parche transdérmico, dispositivo intrauterino simple o con hormonas, condón, píldora anticonceptiva de emergencia, oclusión tubaria bilateral o salpingoclasia, y vasectomía, éstas últimas definitivas.
La mayoría de los métodos anticonceptivos tienen un mecanismo similar de acción: evitan la ovulación, generan cambios endometriales y dificultan el paso de los espermatozoides. |